lunes, 7 de abril de 2008

Cinco relatos y un tema

El primer relato se llama Odio a los proveedores de internet. Empieza hace un par de semanas con mi conexión que se cae cada cinco o seis horas y que no vuelve hasta dentro de cinco o seis horas. Mi hermano viene a casa y me comenta que ni de Flash ni de Arnet le fueron a instalar internet. Experto en putearse con telemarketers, me pregunta si llamé al servicio técnico. Le contesto que es al pedo porque hasta que me solucionan algo ya me volvió el servicio. "Además -agrego- no estoy de humor para hablar con cordobeses". El me dice que no son todos cordobeses, que son cabezas nomás, que no sirven para nada más y que por eso son telemarketers. Yo le digo que no se si tan así, pero seguro que de computadoras no saben nada. Pero que sí, que inspiran un odio tremendo, porque desde el escalafón más bajo las companías de internet te están cagando. Mi hermano sentencia "el día que les pongan una bomba yo no voy a llorar". Asiento. Con la vuelta del servicio unas horas más tarde Ale me pide prestada la máquina para abrir sus mails. Entre ellos me muestra un archivo de power point con las fotos de un accidente de ruta. Las imágenes son brutales, parece la escena de una explosión. El horror hace descender mi furia de horas atrás, cuando no tenía escrúpulos ni internet.

El segundo relato se llama No existen las cosas que no se quieren saber, sólo existen las cosas que no se querían saber. Empieza con Larisa viajando a Trenque Lauquen, la noche anterior nos peleamos por supuestos intereses dispares. A la mañana siguiente Alejandro me muestra las fotos de un accidente de tránsito. El mismo mecanismo sádico que me impide no mirar a los linyeras semidesnudos por las plazas, las mujeres gordas amamantando en colectivos y los perros arrollados en la calle imposibilita que pese al horror que me causan las imágenes tenga los ojos fijos en la pantalla y aunque balbucee un "ay" o apriete los dientes en una dolorosa sibilante no puedo decirle a mi hermano que lo saque de la pantalla. La intriga es oscura y con alimento tan renegrido no puedo más que sucumbir a elevar la temperatura de mi enfermedad de espíritu. Las imagenes vuelven con frecuencia a mi mente y no puedo evitar pensar en lo siniestro hasta ahora.

El tercer relato se llama La pasión por lo Real. En Siglo XX se mezclan las lecturas de Badiou y Benjamin, más precisamente El Siglo y "El narrador". El jueves, licuando ambos textos, se habla en prácticos de la mudez de los que realmente llegaron al fondo de la experiencia en los campos de batalla de la Gran Guerra. El rostro de la muerte determina nuestro concepto de eternidad, la pérdida de la muerte en nuestras vidas condena al arte de narrar al olvido. Todo nos parece eterno, la sabiduría del pasado es despreciada y la historia vivida no cobra la significación inolvidable que otorga el gesto de la muerte. Algo así dice Benjamin. Mi hermano Alejandro me muestra primeros planos al rostro de la muerte. Diría, desde Badiou, que mi fascinación por ver esos cuerpos desfigurados e inmóviles es la prueba definitiva de la pasión por lo Real. Si hemos planteado la historia universal como la busqueda boba por lo Real detrás de las profundidades algodonadas de la ilusión, si todo lo que aparenta realidad es lo que está bajo sospecha de ser falso, de ser semblante; ahí estan esos cuerpos. La nada (la muerte) es lo único libre de sospecha: "no se puede hacer semblante de la muerte". Ninguna muerte más creible que aquella, lejos del maquillaje de los velorios, dos cuerpos atravesados por la violencia, desmembrados y deseminados por 300 metros de ruta. El que sacó esas fotos, presumiblemente antes de que llegue la policia, venció al horror solo para poder registrar eso, eso tan putamente Real. Aquí estoy yo ahora, narrando.

El cuarto relato se llama El principito. El sábado a la tarde Alejandro me muestra las fotografías de un sangriento accidente automovilístico. El domingo a la noche leo El Principito y el fin de semana se va al carajo, me inunda la más metafísica de las tristezas. Una tristeza con horror. "Ese encuentro entre un niño psicótico y un aviador minusválido" me deprime profundamente. No es que yo sea menos duro y más trágico de lo que quiero demostrar. No es que, como decía Marco robandole a Cortázar, me duela el mundo. Es la catástrofe de una vida infestada de rencores y esperanzas pelotudas lo que me inclina a pensar que de ver más de esas muertes brutales día a día, de experimentar frente a mis ojos esos pedazos de materia gris untados por todo el gris asfalto, de oler la mezcla séptica de hemorragias internas y externas, de tener frente a mí esa columna vertebral vacía esperando la cabeza de goma de un muñequito o la cara de ese tipo de veintipico de años sobre sus piernas mientras que el resto de su cabeza apoyada contra el respaldo del asiento revela el quilombo de musculos, sangre y nervios que somos todos por adentro; quizás viendo seguido la crudeza amarillenta de un cuerpo coagulado que irrumpió con violencia contra el chasis de un camión comprenda que pese a la separación de las piezas lo único que se suprime en una muerte es el absurdo peso de lo simbólico del que nos cargamos. Es que lo esencial es tan visible a los ojos.

El quinto relato se llama Clarice Lispector y las formas vigentes. Empieza con Ale mostrandome las fotos de un accidente...

5 comentarios:

Ombligo Verde dijo...

tenías razón, para leer había que tener huevos, jeje, se me estrujó un poco el diafragma con eso de "cabezas". No sos políticamente correcto, y aunque se me suelta la cadena con esos adjetivos, chin chin por escribir lo real de los semblantes jaja. Polémico señor S.

Ine del Mazo dijo...

pero oh dios mío, azequiel (=azrael =gato de gargamel)

¿cuándo es tu cumpleaños?

porque el mío también se aproxima, coincidencia que puede ser muy o muy poco feliz!

J la Rata dijo...

conozco esas fotos, pero mejor nunca hablemos de ella mirandonos a la cara, si?

excelente(s) relato(s) aunque no logro adivinar si eligió su alma o su vida. supongo que su vida.


-j.

Ine del Mazo dijo...

gracias
(no te olvides de que era para mi)

es realmente bueno
=)

Ine del Mazo dijo...

alg´´un d´´ia voy a hacer click en el paral´´itico al lado de la verificaci´´on de la palabra.

por el momento le tengo mucho respeto, y no me atrevo a usarlo sin necesitarlo