
En el post del otro día se me olvidó mencionar que hace poco resolví que este grabado de José Guadalupe Posadas que se ve acá arriba podría ser la tapa de mi libro Óseo.
De paso hablo un poco de eso. Decir que tengo un libro de poemas, entre tanto blogger poeta y en un mercado literario que con suerte acoje a algunos grandes del cánon, no pasa de una anécdota. Sin embargo no deja de ser gozoso eso de endulzarse con el concepto de libro. Ahh... casi que siento los números de página y la idea de una unidad semántica como copos de azúcar contra el paladar de mi ego...
La idea era hacer unas impresiones con algunos poemas para los amigos y seguirla en alguna charla de cerveza/café. Claro que también estaba la necesidad sentir que podía hacer algo, que podía jugar un rato a ser un autor. La cosa se empezó a estirar y me embalé con el proyecto, tardando casi un año en escribir, correjir, tachar, agregar poemas nuevos, tachar, sacar poemas, tachar más. Ahí está lo que quedó. La idea era que mi hermano Eduardo imprimiera clandestinamente en su oficina unos 30 ejemplares como para darle a mis amigos y conocidos. Ese plan quedó estancado... y Óseo sigue ahí un poco olvidado.
A mí siempre me copó más la prosa, Óseo juega un poco con el género, pero igual queda lejos de lo que yo suelo/solía escribir. Los poemas de Óseo se pueden leer en mi otro blog o se los puede escuchar en algún Medias y Sombreros. Oh! (falsa sorpresa) pero aún no he hablado de eso. Será en otro post...
De paso hablo un poco de eso. Decir que tengo un libro de poemas, entre tanto blogger poeta y en un mercado literario que con suerte acoje a algunos grandes del cánon, no pasa de una anécdota. Sin embargo no deja de ser gozoso eso de endulzarse con el concepto de libro. Ahh... casi que siento los números de página y la idea de una unidad semántica como copos de azúcar contra el paladar de mi ego...
La idea era hacer unas impresiones con algunos poemas para los amigos y seguirla en alguna charla de cerveza/café. Claro que también estaba la necesidad sentir que podía hacer algo, que podía jugar un rato a ser un autor. La cosa se empezó a estirar y me embalé con el proyecto, tardando casi un año en escribir, correjir, tachar, agregar poemas nuevos, tachar, sacar poemas, tachar más. Ahí está lo que quedó. La idea era que mi hermano Eduardo imprimiera clandestinamente en su oficina unos 30 ejemplares como para darle a mis amigos y conocidos. Ese plan quedó estancado... y Óseo sigue ahí un poco olvidado.
A mí siempre me copó más la prosa, Óseo juega un poco con el género, pero igual queda lejos de lo que yo suelo/solía escribir. Los poemas de Óseo se pueden leer en mi otro blog o se los puede escuchar en algún Medias y Sombreros. Oh! (falsa sorpresa) pero aún no he hablado de eso. Será en otro post...


