Acá está toda "¿Querés Turrón?".
"¿Querés Turrón?" fue una revista digital, ultra pendeja, medio bizarra y bastante gasolera, que llevé adelante con amigos entre Agosto de 2005 y Abril de 2007. 10 números salieron de esa aventura. La semana pasada la encontré en un back up viejo y me pareció que la tenía que poner en algún lado (ya hace años dejé de pagar el hosting y ni siquiera renové el dominio de nic.ar la última vez). Algunas veces me había planteado volver a subirla. El freno principal para no haberlo hecho antes fue que casi todo lo que escribi ahí (como casi todo lo que hice entre los 18 y los 20 años, supongo) es un quemo. Quizás ahora, a más de 6 años de la última vez que salió, me resulta más fácil aceptar con cierta condescendencia la ingenuidad de esos años.
También habría que entender algunas cosas para hacerle justicia.
Sí, eramos jóvenes y debemos ser perdonados por ello, pero también hay que pensar en el estado de internet durante esos años. Hoy hay un montón de revistas culturales en formato wordpress que publican crónicas, reseñas, notas de interés general, con trabajo de investigación más o menos serio, buena prosa y onda. En 2005 en cambio la escena de internet la dominaban un montón de sitios feos, muy irregulares tanto en su periodicidad como en su contenido, y, sobre todo, más o menos aburridos. Aunque en su defensa hay que decir que canchereaban mucho menos. El blog era la nueva diva, pero todavía no estaba llegando a su pico de popularidad ni por asomo, y ciertamente no ofrecía las mismas posibilidades estéticas que estas revistas digitales querían explotar. Me parece que la idea que teníamos los que sabíamos algo de html y alguna vez habíamos armado una publicación escolar era que pagando dos mangos de hosting y laburando un rato se podía estar en la web y hacer cosas. Cosas que con el papel no se podía. Entonces la revista digital se transformó en una doble posibilidad: por un lado no tener que salir a fotocopiar fanzines (supongo que es lo que hubieramos hecho de haber nacido 5 años antes) para 20 o 30 que lo compren sino ponerlo gratis a disposición de todo el mundo; y por el otro ponerse a explorar las posibilidades lúdicas del diseño en html. Los cuelgues, los secretos, los botoncitos, eran boludeces fruto de la novedad del lenguaje, si se quiere. Más o menos grasa, más o menos poético, eso fue rápidamente percibido como la marca registrada de la revista y, en una época en que no había Facebook ni Candy Crush, había lectores (casi todos amigos de amigos) que por esa razón esperaban que les llegue el mail spammeando la salida del nuevo número.
También hay que decir que mucha de la precariedad de la revista, que era mucho más pretensiosa pero también mucho más berreta que otras, se debía a que yo no tenía internet en ese momento (conocí la banda ancha recién a principios de 2006, después de 5 números). Hacer QT entonces, demandaba que yo hiciera todo el sitio en Dreamweave, que produzca la mayor parte del material gráfico haciendo collages con mis propios archivos, para después meter todo en un diskette de 3 1/, ir a un ciber y desde ahí subir todo al host. La cosa se puso más complicada cuando se rompió mi monitor Sync Master y veía cualquier cosa por colores. A pesar de todas las dificultades, las ganas se sobreponían.
La voluntad de QT fue hablar básicamente de todo lo que nos apasionaba, pero con mucho humor, con un tono de entrecasa, o mejor dicho, con el tono con el que un amigo medio payaso se maneja en una reunión en tu casa. Ese tono fue el disparador de la idea de hacer una publicación y las mayores inspiraciones que yo personalmente siempre tuve fue la revista 4 Segundos, un mítico comic de los 90s, aunque no tanto la historieta en sí misma como el material extra que venía al principio y al final de cada número; y la revista Lazer (animación, comics y la corrupción del mundo!).
Hay que decir que antes de esta versión hubo otra todavía peor que salió en 2004, único número. Yo todavía estaba en el secundario. Yo había escrito un editorial muy mersa, una sección descaradamente copiada del "No podés" de la ya mencionada Lazer, una crítica nerd completamente rabiosa de las pelis de El señor de los anillos y un ensayo sobre la piedra movediza de Tandil (éste último sería refritado más adelante). Mi amigo Caco había escrito una "nota" casi ilegible que era más un post de fotolog que otra cosa. También escribió un texto Nahuel Lag, en ese entonces flamante compañero de banco. Vueltas de la vida: hoy es periodista y pluma frecuente de la revista NaN y el diario Página/12 pero supongo que yo publiqué su primera nota (chantaje incoming). Iván prestó un cuento estupendo que ahora él ni debe tener una copia (yo sí). Todo el material que redacté lo hice canalizando en escritura la líbido incontrolable de un pendejo loser en el último año del colegio, nadie tenía puta idea de lo que hacía, pero, che, estamos en internet y no es un geocities! No hubo segundo número.
Pero casi un año después, por insistencia de Julieta, y sobre todo por su voluntad de colaborar, insistí en ese proyecto deforme. Los primeros tres números los hicimos Julieta y yo, con ayuda de Iván. Se nota bastante. Ju inauguró la sección Poemática, la más firme de toda la publicación. Iván asistía técnicamente y, muy importante, era el que tenía cámara digital (hay fotos en la revista que fueron sacadas con cámara de rollo, reveladas y escaneadas!). Seudónimos y notas sin firmar borran un poco las huellas de mi soledad en esa redacción febril de esos números MENSUALES. Tres no podíamos hacer una revista, pero hacíamos como que sí y más o menos andaba. Con el cuarto número sumamos un nuevo redactor y la cosa empezó a tomar color: la columna del hipocondríaco, escrita por el bibliotecario de mi ex secundaria, mi profesor de taller literario, mi amigo, Pablo. En el siguiente se sumaria Matías a escribir sus desenfadadas y anticaretas críticas de cine y a partir de ahí vendrían algunos colaboradores más (Ezequiel Acevedo, Clara Sabat, seguro olvido a alguien). La mejor formación (?) fue la del último número, el único para el cuál hubo una reunión de staff, un esfuerzo de producción considerable y un rediseño no tan asqueroso. Se sumó Ailín para ayudarme con SIMIOS y Guada para prestarnos sus increibles fotos. Pero hizo falta que la cosa se pusiera un toque menos amateur para que todos colgáramos y la revista nunca más vuelva a salir.
En ese poco más de año y medio que la revista salió hubo un público fiel de amigos y conocidos que la bancó. Todavía atesoro muchos mails con devoluciones cariñosas y sagaces, cosa que no está mal releer a diferencia de mis editoriales, que me dan bastante vergüenza propia/ajena. Más increíble aún, algunas personas que llegaban de forma completamente azarosa a la web se llegó a enganchar, al punto de escribirnos mails considerablemente extensos (aunque de esos había más hace 6 o 7 años, bah, yo por lo menos hace mucho que no recibo ninguno). Mucha gente me siguió preguntando, pasado un año y más, cuándo iba a salir el #11. Todavía más loco: cuando el año pasado se publicó mi libro de poesía, un flaco que de casualidad cayó en la casa editorial se lo compró y le comentó eufórico a Juan, el editor, que me conocía de una revista web (que no puede ser sino ésta).
Así que hay tantos buenos recuerdos y la pasamos tan bien haciéndola que, a pesar de que efectivamente sea un quemo, vale la pena darle el gusto a los escasos pero agradecidos seguidores y poner este .rar para que lo bajen y naveguen QT en sus casas (además del post nostálgico, por supuesto). Lamentablemente faltan algunos archivos (más que nada imágenes aunque también, lo más lamentable, el artículo de cine de Clara) y la evolución de los browsers hace que muchas cosas se vean aún peor de lo que ya se veía y que muchos de los easter eggs originales ya no funcionen. Pero no todo son malas noticias (?), como bonus track esta colección trae la inédita última columna del hipocondríaco, que el señor P. P. me entregó para el #11 y jamás vio la luz hasta hoy.
En 8 años, cuando los proyectos de hoy me parezcan una pendejada, lo único que no va a haber cambiado, parece, es la vocación indie, que viene desde pibe.
Mostrando las entradas con la etiqueta la zona. Mostrar todas las entradas
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lunes, 23 de septiembre de 2013
viernes, 8 de julio de 2011
La amistad y la cuestión nacional
Estabamos en El Carguero con Iván y Ramiro. Era el año 2006, creo. Ramiro llevaba la bufanda cruzada a medias y los tres teníamos vino en el vaso. Hablábamos de literatura, seguramente. Iván nos cuenta de la visita de un escritor foráneo (no recuerdo cuál, no quiero buscarlo) que al marcharse del país le preguntaron cual era su opinión de los argentinos y contestó: "los define su único anagrama".
Voraces, Ramiro y yo sacamos lapicera y papel para descubrir el misterio. Nimbo se hacía el distraído, nosotros tachábamos letras.
A R G E N T I N O S
Mirando el papel y repasando las cuentas nos reimos un rato. Iván develó el pensamiento de ¿Vargas Llosa? ¿Arguedas?:
I G N O R A N T E S
Ramiro dijo algo así como que mi armado era más feliz y que debíamos difundirlo. Me pregunto si seguirá reescribiendo la historia para los pájaros; estoy seguro de que sí y que de alguna forma yo hago lo mismo. Hace poco estuve tentado de mandarle un mail. No fue la primera vez ni es la única persona con la que me pasa. Quizás debería escribirle primero a él y después ver si vale la pena mandarle viento a los demás. Sería lo mejor. Además, Ramiro es uno de los mejores contestadores de mails que conozco.
Mi respuesta había sido:
I N T E G R A N O S
Iván también la consideró superior a la del soberbio escritor latinoamericano.
Voraces, Ramiro y yo sacamos lapicera y papel para descubrir el misterio. Nimbo se hacía el distraído, nosotros tachábamos letras.
A R G E N T I N O S
Mirando el papel y repasando las cuentas nos reimos un rato. Iván develó el pensamiento de ¿Vargas Llosa? ¿Arguedas?:
I G N O R A N T E S
Ramiro dijo algo así como que mi armado era más feliz y que debíamos difundirlo. Me pregunto si seguirá reescribiendo la historia para los pájaros; estoy seguro de que sí y que de alguna forma yo hago lo mismo. Hace poco estuve tentado de mandarle un mail. No fue la primera vez ni es la única persona con la que me pasa. Quizás debería escribirle primero a él y después ver si vale la pena mandarle viento a los demás. Sería lo mejor. Además, Ramiro es uno de los mejores contestadores de mails que conozco.
Mi respuesta había sido:
I N T E G R A N O S
Iván también la consideró superior a la del soberbio escritor latinoamericano.
domingo, 30 de noviembre de 2008
Al oso y al ovejero alemán
1
Hablar de la pérdida de Bordeaux es casi una forrada. Implicaría intentar dar vueltas alrededor de una falta cuyo objeto ha sido tocado lateralmente en muchos textos de este blog, pero sin llegar a su centro, a su punto nodal, su cruce elemental de sensaciones cálidas y apropiación metódica. Bordeaux llegó a constituir hace tiempo el espacio único de pertenencia para un grupo que parece preexistente a todas las cosas pero se conformó precisamente ahí. Y más notoriamente, el espacio obligado para el inicio de cualquier experiencia de los últimos dos años. Cualquier intento de explicar la dimensión de su ausencia cae irremediablemente en la triste anéctoda, en la melancolía premeditada, en la perversión de sentido. Aún así necesito llenar la falta con cualquier mierda que pueda elaborar, aunque sea para asimilar el nuevo tiempo que se asoma.
2
Escribo este texto al final del primer fin de semana (¿cómo podrían contar las horas de un domingo privado siempre de esas mesas de madera?) en el que nuestro recorrido tuvo que ignorar el bar de Juan. La negación todavía es la salida predominante, todavía no concebimos el fondo de nuestro desencanto y es apenas una tristeza anticipada la que nos gobierna. La angustia domina nuestro sentir por los fines de semana que vendrán. Por ahora podemos engañarnos con que no fuimos a Bordeaux por nuestra cuenta.
3
Iván y yo nos conocimos un sábado de mayo en Acero. Creo que nos encontramos allá dos o tres veces, más no. Después lo clausuraron y el bar alterno se mudó a Adrogué (no sé si todavía existe). Enseguida nos cambiamos a Kenk, quizás donde nuestra amistad se forjo, entre el florista y nuestra predilección por los personajes recurrentes de conversación extravagante. Kenk cerró en enero de 2006. A partir de entonces vivimos una etapa de transición entre Blackbird, Ravens (dos bares que eran otra cosa de lo que son hoy) y El Carguero. La tía (El Carguero), así como todo Burzaco, nos acobijó un tiempo intermitente, pero fue gracias al Duque que encontramos el nuevo hogar: Bordeaux.
4
"Al tipo de la barra le pedí una carta y me dio un ancho de espadas", esa fue la primera noticia que tuvimos de Juan en boca del Duque, millones de momentos antes de que todo nuestro universo de relaciones nocturnas proliferará a partir de la constelación de ese bar. Al principio nos sentábamos en las mesas de abajo, una pequeña depresión de tres metros por tres metros cerca de las ventanas, con el tiempo la barra se hizo nuestro lugar. Juan se convirtió en el cantinero de nuestros sueños, una figura paterna señuelo y, sin pensarlo demasiado, en nuestro amigo.
5
Un viernes o un sábado hasta hace una semana empezaba con la llegada espaciada de cada uno de nosotros (con algunas faltas esporádicas). Chops pesados, mesas pesadas, sillas pesadas, la mejor conversación, la música que nosotros mismos grabamos en un total de 7 cd's compilados. "Alabama song" se convirtió en nuestro himno. En los cumpleaños nuestro staff que siempre osciló entre las cuatro y las diez personas aumentaba hasta los 30. Cualquiera sabía que un finde a las 2 de la mañana estaríamos ahí.
6
Ayer estuvimos en McNolo jugando rol y más tarde fuimos a una fiesta. McNolo se volvió casi tan inevitable como Bordeaux en los últimos meses, un boliche cada tanto no nos vino mal. Hoy fue la casa de Luján y luego Ludoviko, absurdamente transformado en un bar con luz y música electrónica. Recién a las 3 am con las luces apagadas y una banda de mierda nos quitó un poco la desolación. Largos momentos mirándonos, con la música tapando nuestros pensamientos del exterior pero nuestras miradas haciendolos palpables para los otros, sostuvieron la noche hasta el quiebre de la mina del gorro gris que yo comparé injustamente con The Shags.
7
Comprendemos que esta dinámica no se sostiene. ¿Qué nos queda? ¿Mixo con su espacio reducido y rock nacional? ¿Blackbird, transfigurado hace tiempo en un borrador de Ravens, con música bailable y atestado de gente? ¿Explorar Tahití o algún bar motoquero? ¿Resignarnos al medio gusto del nuevo Ludoviko? ¿Revivir la transición de la tía en su incomodidad burzaquense? Estamos desterrados en una ciudad que perdió sus bares fundamentales: aquellos que cobijaban borrachos dispuestos a confraternizar con cualquiera y que consentía constantemente.
8
Creo que lo único que nos queda es ceñirnos a la simpatía que ultimamente nos generó El viejo correo. Más allá de la música más fuerte y la concurrencia de una clientela más adolescente, mantiene algo del orden de Bordeaux, una suerte de atmósfera local, diferenciada del anonimato o la superficialidad extrema de cualquier otro bar. Creo que detestamos la despersonalización generalizada de los demás lugares para pasar la noche, ese tiempo de lo nimio y lo eterno que formamos como nuestra fuente de experiencia vital. Aunque todo cambie supongo que la mística de todas formas va a perdurar, un bar nos juntó para siempre. Ahora tenemos que encontrar la forma de sobreponernos al desarraigo.
9
Personalmente atravieso (verbo topográfico indicadísimo) una crisis de los espacios y el golpe de Bordeaux no se me puede atenuar. Siempre fuimos concientes de la función predominante que cumplía Bordeaux en nuestra vida (presumiblemente inverosimil para el lector de esta página) y siempre temimos el fin del regocijo semanal; sin embargo la catástrofe siempre es inesperada y la pesada liviandad de lo real nos mantiene en vilo, sabemos que Juan abre un bar en Mendoza y que nosotros nos vamos a comer la cabeza en la ciudad tercera. Termino esto cuando mi tío me pide un vaso de agua y de reojo se me asoman los relámpagos por la ventana. Durante todo este tiempo no dejé de preguntarme a dónde ir, sabiendo que nuestro destino no incluirá un bar donde se puedan embriagar caracoles.

2
Escribo este texto al final del primer fin de semana (¿cómo podrían contar las horas de un domingo privado siempre de esas mesas de madera?) en el que nuestro recorrido tuvo que ignorar el bar de Juan. La negación todavía es la salida predominante, todavía no concebimos el fondo de nuestro desencanto y es apenas una tristeza anticipada la que nos gobierna. La angustia domina nuestro sentir por los fines de semana que vendrán. Por ahora podemos engañarnos con que no fuimos a Bordeaux por nuestra cuenta.
3
Iván y yo nos conocimos un sábado de mayo en Acero. Creo que nos encontramos allá dos o tres veces, más no. Después lo clausuraron y el bar alterno se mudó a Adrogué (no sé si todavía existe). Enseguida nos cambiamos a Kenk, quizás donde nuestra amistad se forjo, entre el florista y nuestra predilección por los personajes recurrentes de conversación extravagante. Kenk cerró en enero de 2006. A partir de entonces vivimos una etapa de transición entre Blackbird, Ravens (dos bares que eran otra cosa de lo que son hoy) y El Carguero. La tía (El Carguero), así como todo Burzaco, nos acobijó un tiempo intermitente, pero fue gracias al Duque que encontramos el nuevo hogar: Bordeaux.
4
"Al tipo de la barra le pedí una carta y me dio un ancho de espadas", esa fue la primera noticia que tuvimos de Juan en boca del Duque, millones de momentos antes de que todo nuestro universo de relaciones nocturnas proliferará a partir de la constelación de ese bar. Al principio nos sentábamos en las mesas de abajo, una pequeña depresión de tres metros por tres metros cerca de las ventanas, con el tiempo la barra se hizo nuestro lugar. Juan se convirtió en el cantinero de nuestros sueños, una figura paterna señuelo y, sin pensarlo demasiado, en nuestro amigo.
5
Un viernes o un sábado hasta hace una semana empezaba con la llegada espaciada de cada uno de nosotros (con algunas faltas esporádicas). Chops pesados, mesas pesadas, sillas pesadas, la mejor conversación, la música que nosotros mismos grabamos en un total de 7 cd's compilados. "Alabama song" se convirtió en nuestro himno. En los cumpleaños nuestro staff que siempre osciló entre las cuatro y las diez personas aumentaba hasta los 30. Cualquiera sabía que un finde a las 2 de la mañana estaríamos ahí.
6
Ayer estuvimos en McNolo jugando rol y más tarde fuimos a una fiesta. McNolo se volvió casi tan inevitable como Bordeaux en los últimos meses, un boliche cada tanto no nos vino mal. Hoy fue la casa de Luján y luego Ludoviko, absurdamente transformado en un bar con luz y música electrónica. Recién a las 3 am con las luces apagadas y una banda de mierda nos quitó un poco la desolación. Largos momentos mirándonos, con la música tapando nuestros pensamientos del exterior pero nuestras miradas haciendolos palpables para los otros, sostuvieron la noche hasta el quiebre de la mina del gorro gris que yo comparé injustamente con The Shags.
7
Comprendemos que esta dinámica no se sostiene. ¿Qué nos queda? ¿Mixo con su espacio reducido y rock nacional? ¿Blackbird, transfigurado hace tiempo en un borrador de Ravens, con música bailable y atestado de gente? ¿Explorar Tahití o algún bar motoquero? ¿Resignarnos al medio gusto del nuevo Ludoviko? ¿Revivir la transición de la tía en su incomodidad burzaquense? Estamos desterrados en una ciudad que perdió sus bares fundamentales: aquellos que cobijaban borrachos dispuestos a confraternizar con cualquiera y que consentía constantemente.
8
Creo que lo único que nos queda es ceñirnos a la simpatía que ultimamente nos generó El viejo correo. Más allá de la música más fuerte y la concurrencia de una clientela más adolescente, mantiene algo del orden de Bordeaux, una suerte de atmósfera local, diferenciada del anonimato o la superficialidad extrema de cualquier otro bar. Creo que detestamos la despersonalización generalizada de los demás lugares para pasar la noche, ese tiempo de lo nimio y lo eterno que formamos como nuestra fuente de experiencia vital. Aunque todo cambie supongo que la mística de todas formas va a perdurar, un bar nos juntó para siempre. Ahora tenemos que encontrar la forma de sobreponernos al desarraigo.
9
Personalmente atravieso (verbo topográfico indicadísimo) una crisis de los espacios y el golpe de Bordeaux no se me puede atenuar. Siempre fuimos concientes de la función predominante que cumplía Bordeaux en nuestra vida (presumiblemente inverosimil para el lector de esta página) y siempre temimos el fin del regocijo semanal; sin embargo la catástrofe siempre es inesperada y la pesada liviandad de lo real nos mantiene en vilo, sabemos que Juan abre un bar en Mendoza y que nosotros nos vamos a comer la cabeza en la ciudad tercera. Termino esto cuando mi tío me pide un vaso de agua y de reojo se me asoman los relámpagos por la ventana. Durante todo este tiempo no dejé de preguntarme a dónde ir, sabiendo que nuestro destino no incluirá un bar donde se puedan embriagar caracoles.

lunes, 10 de diciembre de 2007
Bordeaux (1)
Bordeaux es el bar donde se me puede encontrar casi todos los viernes y en menor medida los sábados a la noche. Empezamos a frecuentarlo en marzo, llevados por el duque. El bar está sobre Av. Meeks, casi esquina 25 de Mayo, casi en frente de la estación. Esto es Temperley, claro.
Los personajes frecuentes, por lo menos en nuestra mesa, son Iván (24), el duque (18), Aarón (18), Rosario (18) y yo (20). Claro que siempre hay variantes y agregados. Huguito (19), amigo del Duque viene seguido ultimamente. Mi novia (19) y Caco (21) también son adiciones ocasionales. Juan (60) es el dueño, le grabamos varios cd's para que pase menos Los Cafres y La Bersuit y suene más Led Zeppelin y Queen.
Ese es el marco. Ayer Aarón tenía páginas y páginas de documentos para la creación de una sociedad civil. Largo rato se debatió acerca de qué armar una sociedad civil. La primera idea sólida fue crear Amigos de los nombres de los monumentos. Esta sociedad se encargaría de copiar todas las inscripciones de todas placas de bronce de todos los monumentos de la ciudad y resguardarlas temiendo que el robo de las placas de bronce termine por enterrar en el anonimato a todos los monumentos de la zona. La segunda es Amigos de Bordeaux, que nos sería de utilidad como aparato de lucha para cuando la municipalidad cierra el bar como pasó en junio-julio de este año. Se pasean otras propuestas que tampoco convencen del todo (como Amigos de la opinión acerca de que la música siempre fue algo bastante pelotudo). La última en ponerse en juego es Amigos del asfalto, ferviente opositora de los grupos defensores del empedrado. Su función: joder a los vecinos de Banfield cheto.
Aarón y el duque preguntan sobre estrategias de levante. Claro que mi inédita situación monógama actual me otorga la impunidad de poder exagerar acerca de mis dotes seductores. En esta charla quedan concentradas la mayoría de las boludeces que se dijo en la noche. Rosario se fue muerta de cansacio, Iván la acompañó (son novios). Yo confesé: "mi problema con las minas es que yo sólo sé jugar de contrataque... y es difícil que a uno lo ataquen". Duque dice que somos demasiado femeninos como para conquistar mujeres (¿o acabo de pensarlo y se lo atribuyo?). Incurro en más (¡oh fecundísimas!) metáforas futboleras. El duque me devuelve una pregunta que yo le tiré unos meses atrás "¿cómo te bancás toda la violencia del primer acercamiento?". Pienso para mí que mi adolescencia hubiera sido más feliz de haber sido un poco más troglodita, lo justo para no ser tan mojigato.
A la vuelta en el remis Iván, Aarón y yo discutimos acerca de quien vive en el lugar más accesible de los tres. El certamen me señala como claro ganador (vivo a dos cuadras de una avenida importante), deja en el segundo puesto a Iván y pierde Aarón, más por ser Aarón que por los datos objetivos.
Los personajes frecuentes, por lo menos en nuestra mesa, son Iván (24), el duque (18), Aarón (18), Rosario (18) y yo (20). Claro que siempre hay variantes y agregados. Huguito (19), amigo del Duque viene seguido ultimamente. Mi novia (19) y Caco (21) también son adiciones ocasionales. Juan (60) es el dueño, le grabamos varios cd's para que pase menos Los Cafres y La Bersuit y suene más Led Zeppelin y Queen.
Ese es el marco. Ayer Aarón tenía páginas y páginas de documentos para la creación de una sociedad civil. Largo rato se debatió acerca de qué armar una sociedad civil. La primera idea sólida fue crear Amigos de los nombres de los monumentos. Esta sociedad se encargaría de copiar todas las inscripciones de todas placas de bronce de todos los monumentos de la ciudad y resguardarlas temiendo que el robo de las placas de bronce termine por enterrar en el anonimato a todos los monumentos de la zona. La segunda es Amigos de Bordeaux, que nos sería de utilidad como aparato de lucha para cuando la municipalidad cierra el bar como pasó en junio-julio de este año. Se pasean otras propuestas que tampoco convencen del todo (como Amigos de la opinión acerca de que la música siempre fue algo bastante pelotudo). La última en ponerse en juego es Amigos del asfalto, ferviente opositora de los grupos defensores del empedrado. Su función: joder a los vecinos de Banfield cheto.
Aarón y el duque preguntan sobre estrategias de levante. Claro que mi inédita situación monógama actual me otorga la impunidad de poder exagerar acerca de mis dotes seductores. En esta charla quedan concentradas la mayoría de las boludeces que se dijo en la noche. Rosario se fue muerta de cansacio, Iván la acompañó (son novios). Yo confesé: "mi problema con las minas es que yo sólo sé jugar de contrataque... y es difícil que a uno lo ataquen". Duque dice que somos demasiado femeninos como para conquistar mujeres (¿o acabo de pensarlo y se lo atribuyo?). Incurro en más (¡oh fecundísimas!) metáforas futboleras. El duque me devuelve una pregunta que yo le tiré unos meses atrás "¿cómo te bancás toda la violencia del primer acercamiento?". Pienso para mí que mi adolescencia hubiera sido más feliz de haber sido un poco más troglodita, lo justo para no ser tan mojigato.
A la vuelta en el remis Iván, Aarón y yo discutimos acerca de quien vive en el lugar más accesible de los tres. El certamen me señala como claro ganador (vivo a dos cuadras de una avenida importante), deja en el segundo puesto a Iván y pierde Aarón, más por ser Aarón que por los datos objetivos.
lunes, 29 de octubre de 2007
Ladera de domingo
Juan no cumplió con la promesa y Bordeaux no abrió (o por lo menos cerró antes de nuestra llegada). El duque obtuvo un paseo largo para ahorrarse el caminar una cuadra y yo anduve todo el camino de ida y vuelta en el coche solo, sintiendo un peso sobre la parte superior del corazón que me dictaba que algo monstruoso iba a suceder en cualquier momento (iba a chocar, atropellaría a alguien, me iban a robar o secuestrar). Hacía bastante que no me inundaba ese presentimiento de la fatalidad (casi casi que llego al estado de ser-un-cuerpo)
Mientras, lo único abierto en Temperley era un comité del ARI. Al momento de irme a acostar recién se llega al 50% del escrutinio. CFK 43,9 - Carrió 21,9.
El otro día casi me compro una remera de He-Man, pero me quedaba re mal. Me tentó una de Borges pero mi novia me hizo notar lo freak de la elección. Ahora pienso en una de Perón, o mejor de Gorriarán Merlo. Vivan los 70's.
Mientras, lo único abierto en Temperley era un comité del ARI. Al momento de irme a acostar recién se llega al 50% del escrutinio. CFK 43,9 - Carrió 21,9.
El otro día casi me compro una remera de He-Man, pero me quedaba re mal. Me tentó una de Borges pero mi novia me hizo notar lo freak de la elección. Ahora pienso en una de Perón, o mejor de Gorriarán Merlo. Vivan los 70's.
domingo, 28 de octubre de 2007
Mesetas de domingo
Desde el jueves hasta esta tarde estuve sin internet. El viernes no estuve en todo el día, ayer me enfurecí tratando con telemarketers cordobeses y hoy mi hermano solucionó el problema. Era el router que yo mismo había desconfigurado sin querer; una vez más me doy cuenta de que yo soy mi problema más serio. Hoy vi en la Viva que la Coca Sarlo tuvo un problema parecido al mio, pero la verdad que no pasé del tercer párrafo.
Internet volvió después del sufragio. Por suerte a mi me tocó (según los medios y contra Panesi) la única mesa rápida del país, voté en 15 minutos y conseguí otro sellito en el documento (esos sellitos tan pequeños ¿no serían el sueño de cualquier niña iupi más allá de que digan "ley de elecciones nacionales 2007"? son tan pequeñitos y tiernos...).
Más allá de la vacilación, descarté el "voto estratégico" y recurrí otra vez a mi axioma: la mejor forma de votar en blanco, es votar a un comunista. En mi universo de conocidos ganaba sin ballotage Pino Solanas, pero el viernes les mostré un folleto en el cual proponía que "la cultura se subordine a lo trascendente" y la tendencia se desbarrancó. Ahora Carrió habla y espera el escrutinio final.
Yo me pregunto cómo le habrá ido a Caco, que fue presidente de mesa. Quizás siga contando, a lo mejor llegó y se fue a dormir sin prender el msn. El deseo de su relato es lo que me mantiene atento a esta elección. Pero en un rato voy a ir a Bordeaux, Juan dijo que abría. Bordeaux es un bar en el cual el viernes escribí rabiosamente (ir, voy siempre). Hacía mucho que no pasaba.
Internet volvió después del sufragio. Por suerte a mi me tocó (según los medios y contra Panesi) la única mesa rápida del país, voté en 15 minutos y conseguí otro sellito en el documento (esos sellitos tan pequeños ¿no serían el sueño de cualquier niña iupi más allá de que digan "ley de elecciones nacionales 2007"? son tan pequeñitos y tiernos...).
Más allá de la vacilación, descarté el "voto estratégico" y recurrí otra vez a mi axioma: la mejor forma de votar en blanco, es votar a un comunista. En mi universo de conocidos ganaba sin ballotage Pino Solanas, pero el viernes les mostré un folleto en el cual proponía que "la cultura se subordine a lo trascendente" y la tendencia se desbarrancó. Ahora Carrió habla y espera el escrutinio final.
Yo me pregunto cómo le habrá ido a Caco, que fue presidente de mesa. Quizás siga contando, a lo mejor llegó y se fue a dormir sin prender el msn. El deseo de su relato es lo que me mantiene atento a esta elección. Pero en un rato voy a ir a Bordeaux, Juan dijo que abría. Bordeaux es un bar en el cual el viernes escribí rabiosamente (ir, voy siempre). Hacía mucho que no pasaba.
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miércoles, 29 de noviembre de 2006
Podpolie
Tengo muchas cosas desordenadas en la cabeza que quiero contar. Pero como están desordenadas no voy a insistir en escribirlas. En cambio voy a narrar algo que no pasó y que no tengo en ningún lugar.
El lunes viajaba en la línea B, iba a la lectura de miparedro. Estaba leyendo a un ruso en criollo. El traductor trataba de hacer sistema entre podpolie, underground y subsuelo. Lo consideré su punto álgido. La novela parecía un capítulo de Gasoleros. En cualquier momento Zvierkov iba a cebarse unos verdes. Frente a mí un ciruja con los ojos muy abiertos (y muy celestes, muy muy celestes) doblaba papeles. Parecía uno de esos vagabundos neoyorquinos del cine, bien barbudo, flaco de los chupados, con varios abrigos y la mirada perdida, pero a la vez tan penetrante que nadie la soporta.
Dobla papeles. Yo sé lo que está haciendo porque yo también hago. Papiroflexia. El arte de hacer de un plano un cuerpo. Según la filosofía oriental, el origami aporta calma y paciencia a quien lo practica, rasgo común de bastantes terapias basadas en el ejercicio manual. El hombre pliega y le habla a la gente, les explica. Le regala una grulla a uno que se quiere bajar. "No te vayas sin la auténtica grulla voladora". Las páginas pasan, Zvierkov no se copa, no ceba nada y mis sueños de tereré de vodka se derrumban.
Una chica muy linda (cuando no...) se le pone a hablar. Lumpen transmuta otra auténtica grulla voladora a una velocidad superior ("división social del trabajo deviene lógicamente en especializacion de las fuerzas productivas", cfr. Marx Weber). La chica le alcanza dos pesos y dice: "papelito por papelito". Clochard, loco de contento, ríe al punto de perder el aire. El acierto de la chica, la distancia que cortó ese enunciado, lo invadió de la más pura alegría.
La novela avanza sin mi interés (no estoy seguro, pero creo que Trudoliúbov largó un "che"), ahora explica como armarlas. Mal. Por adentro me pregunto si no se avivó de que el hermetismo del trabajador de oficio es lo que le da de comer. A lo mejor sí, pero no le importa, es loco pero no necesariamente pelotudo (como el chiste de los bulones y la rueda de auxilio). La cosa es que mis grullas son las auténticas grullas robustas, que no mueven las alas, sino que tienen cuerpo y son más faciles de dejar paradas. Entonces quiero robarle el secreto de la técnica, total los rusos siguen allá lejos, en el país del misterio. Lamentablemente el loco se toma su tiempo y para el cuarto doblez me tengo que bajar (Dorrego). Pienso que después de la lectura le voy a contar a mis amigos lo que no pasó. Sospecho que a miparedro le va a encantar y que pequeña J la va a juzgar una típica historia mía.
No les cuento nada. Me embriagan ínsuflas haraganas.
Esta mañana me despertó un hombre de unos cuarenta años, gritando del otro lado de la ventana con voz aguda "voy a buscar a mi mamá, voy a buscar a mi mamá, voy a buscar a mi mamá" y la proclama se disuelve en silencio hacia la esquina.
El lunes viajaba en la línea B, iba a la lectura de miparedro. Estaba leyendo a un ruso en criollo. El traductor trataba de hacer sistema entre podpolie, underground y subsuelo. Lo consideré su punto álgido. La novela parecía un capítulo de Gasoleros. En cualquier momento Zvierkov iba a cebarse unos verdes. Frente a mí un ciruja con los ojos muy abiertos (y muy celestes, muy muy celestes) doblaba papeles. Parecía uno de esos vagabundos neoyorquinos del cine, bien barbudo, flaco de los chupados, con varios abrigos y la mirada perdida, pero a la vez tan penetrante que nadie la soporta.
Dobla papeles. Yo sé lo que está haciendo porque yo también hago. Papiroflexia. El arte de hacer de un plano un cuerpo. Según la filosofía oriental, el origami aporta calma y paciencia a quien lo practica, rasgo común de bastantes terapias basadas en el ejercicio manual. El hombre pliega y le habla a la gente, les explica. Le regala una grulla a uno que se quiere bajar. "No te vayas sin la auténtica grulla voladora". Las páginas pasan, Zvierkov no se copa, no ceba nada y mis sueños de tereré de vodka se derrumban.
Una chica muy linda (cuando no...) se le pone a hablar. Lumpen transmuta otra auténtica grulla voladora a una velocidad superior ("división social del trabajo deviene lógicamente en especializacion de las fuerzas productivas", cfr. Marx Weber). La chica le alcanza dos pesos y dice: "papelito por papelito". Clochard, loco de contento, ríe al punto de perder el aire. El acierto de la chica, la distancia que cortó ese enunciado, lo invadió de la más pura alegría.
La novela avanza sin mi interés (no estoy seguro, pero creo que Trudoliúbov largó un "che"), ahora explica como armarlas. Mal. Por adentro me pregunto si no se avivó de que el hermetismo del trabajador de oficio es lo que le da de comer. A lo mejor sí, pero no le importa, es loco pero no necesariamente pelotudo (como el chiste de los bulones y la rueda de auxilio). La cosa es que mis grullas son las auténticas grullas robustas, que no mueven las alas, sino que tienen cuerpo y son más faciles de dejar paradas. Entonces quiero robarle el secreto de la técnica, total los rusos siguen allá lejos, en el país del misterio. Lamentablemente el loco se toma su tiempo y para el cuarto doblez me tengo que bajar (Dorrego). Pienso que después de la lectura le voy a contar a mis amigos lo que no pasó. Sospecho que a miparedro le va a encantar y que pequeña J la va a juzgar una típica historia mía.
No les cuento nada. Me embriagan ínsuflas haraganas.
Esta mañana me despertó un hombre de unos cuarenta años, gritando del otro lado de la ventana con voz aguda "voy a buscar a mi mamá, voy a buscar a mi mamá, voy a buscar a mi mamá" y la proclama se disuelve en silencio hacia la esquina.
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