viernes, 18 de abril de 2008

Ahora podría ir a "Rasca y huele" (día 5)

Estoy pasando por los días críticos. Mis uñas se ven más suculentas que nunca. Si bien no he mordido, no puedo evitar acariciar con mis dientes la hendidura entre la pequeña uña que brota y la carne de mis dedos. Y eso es lo que me preocupa, no poder despegarme de eso. No es una mano linda lo que quiero, no son uñas largas. Es no tener que llevarme la mano a la boca, no ansiarlo con desesperacion. A día 5 el crecimiento ya es algo notable, supongo que alguna vez tuve una uña así de larga, pero ni en pedo a todas juntas como ahora.

De a poco trato de despegarme de la costumbre del esmalte. Por lo mismo, entretenerme sacando esmalte es tan malo como comerme las uñas. Pero el esmalte tiene un efecto disuasivo tambien, robustece la uña y el sentirla menos frágil no inspira tanto mi pasión mordedora. Por lo tanto no lo abandonaré del todo por el momento.

Desde ayer luché contra la tentación de morderme la del anular izquierdo que creció despareja elevando una puntita en su borde izquierdo. Finalmente hoy la corte con un alicate (experiencia completamente nueva u olvidada) y la tiré a la basura. Me sentí como un alcohólico tirando vodka por el lavatorio.

Es triste la vida del adicto. Necesitamos programas de 12 (o al menos 6) pasos como en La vida moderna de Rocko.

miércoles, 16 de abril de 2008

Bah...fici

No me llamen histérico. Mi relación con el cine es compleja. Por un lado, disfruto de películas como La ventana indiscreta, Flores Rotas o casi todo Kubrick. Por el otro detesto al cine como madre de la industria cultural. Por un lado reconozco que hay buenas películas. Pero por el otro no puedo entender que haya gente que ame el cine. ¿Cómo puede haber gente que mire 5 o 6 películas a la semana? ¿Cómo alguien podría voluntariamente abdicar de horas en las que se podría hacer algo más divertido y/o útil? Debo reconocer que no siempre fui tan duro en mi posición. He visto grandes bolazos onda El arca rusa para incursionar en el "cine arte" (categoría autocomplaciente, pestilente e imposible). He sido un convencido espectador del "cine europeo" (que es un equivalente, todavía más oligofrénico, de la etiqueta anterior). Hace un tiempo que casi todo lo que veo me exhaspera, me ahoga en un mar de pretenciones idiotas. Confieso que el último envión me lo dio la dureza de Link y su sobrio, pero hermosísimo, "odio al cine" en su primera clase de este cuatrimestre.

Yo no sé si odio el cine, pero sin dudas me pone nervioso. En serio. Es de esas cosas que, de no embarcarme en mis asuntos como Ismael, me harían ir por la calle golpeandole los sombreros a la gente. Por lo tanto mi tolerancia hacia el Bafici es ínfima. No soy el único que lo detesta, pero todos tenemos nuestras razones. Yo nunca fui, pero la sola idea de un festival de cine "independiente" me revuelve las entrañas. Sin embargo el sábado iré al Bafici-Abasto, no tanto porque mi novia me haya pedido que la acompañe (si, ella ama el cine, y yo la amo tanto a ella que se lo perdono) sino porque es momento de concretar una de dos: darme cuenta de que estoy equivocado o darle material a mi odio ideal.

Más allá de la pronta experimentación, mi hipótesis es que lo mejor del Bafici son sus publicidades.




martes, 15 de abril de 2008

Autoantropofagia

Dicen que me como las uñas porque mi viejo me correteaba para cortarmelas cuando era pendejo. O por fijación oral. Lo mismo me da, he decidido dejar de ser un individuo determinado: desde hoy dejo de comerme las uñas. Acá una foto de mi estado de la cuestión:


Como método para dejar el vicio me pinto las uñas. No tienen feo gusto ni nada, el solo hecho de tener una lamina más entre el afuera y el adentro me entretiene. Hoy, primer día, casi ni las toqué y solo en un rapto de aburrimiento en el bondi a casa me puse a sacarme la capa de esmalte con los dientes.

J me preguntó por qué. Le contesté que porque quedaba feo, pero lo dije porque eso es lo que siempre me dijeron, entonces enseguida me corregi: "es para cortar con la ansiedad". La verdad es que ni siquiera sabía porque lo hacia hasta que Ariel me lo preguntó, pero como excusa ésa suena bien. A la mañana me pinté las uñas porque había masacrado a mi meñique derecho y le venian bien unas capas de esmalte artificial para que no me doliese (estos días venía muy lastimado, incluso me molestaba para escribir, dada mi técnica particular). Ya que estaba pinté las otras.

Conoci dos personas mayores que se comían las uñas. Un amigo de mi papá (al que también le faltaba un dedo y me decía que se lo habia comido para disuadirme de que dejara) y una vieja que se llamaba Lavinia y vendia anillos en San Bernardo. Y conozco solo una persona que dejó de comerselas de grande: Pequeña Julieta. Según estos magros datos estadísticos tengo más chances de acabar en el primer grupo, más si se piensa que Ju puede caer en el vicio en cualquier momento. Porque podés no comerte las uñas, pero sos un comedor de uñas por toda tu vida.

"Cortar con la ansiedad" no me salió de la nada. Hace un par de meses que mi imaginario del desastre (ya que tiene buenas categorías, aunque mal, vamos a usárselas) está que explota. Deliro con probables asaltos, choques fatales, muertes estúpidas. No paro de temer catástrofes. ¿Por qué? ¿Acaso por las noches soy insomne y veo C5N? ¿La impenetable oscuridad me achicó el corazón? ¿El gozar de mi vida como nunca me hace temer perderla? No, solo soy víctima de un fenómeno generalizado: me hago más grande y me hago más puto.

lunes, 7 de abril de 2008

Cinco relatos y un tema

El primer relato se llama Odio a los proveedores de internet. Empieza hace un par de semanas con mi conexión que se cae cada cinco o seis horas y que no vuelve hasta dentro de cinco o seis horas. Mi hermano viene a casa y me comenta que ni de Flash ni de Arnet le fueron a instalar internet. Experto en putearse con telemarketers, me pregunta si llamé al servicio técnico. Le contesto que es al pedo porque hasta que me solucionan algo ya me volvió el servicio. "Además -agrego- no estoy de humor para hablar con cordobeses". El me dice que no son todos cordobeses, que son cabezas nomás, que no sirven para nada más y que por eso son telemarketers. Yo le digo que no se si tan así, pero seguro que de computadoras no saben nada. Pero que sí, que inspiran un odio tremendo, porque desde el escalafón más bajo las companías de internet te están cagando. Mi hermano sentencia "el día que les pongan una bomba yo no voy a llorar". Asiento. Con la vuelta del servicio unas horas más tarde Ale me pide prestada la máquina para abrir sus mails. Entre ellos me muestra un archivo de power point con las fotos de un accidente de ruta. Las imágenes son brutales, parece la escena de una explosión. El horror hace descender mi furia de horas atrás, cuando no tenía escrúpulos ni internet.

El segundo relato se llama No existen las cosas que no se quieren saber, sólo existen las cosas que no se querían saber. Empieza con Larisa viajando a Trenque Lauquen, la noche anterior nos peleamos por supuestos intereses dispares. A la mañana siguiente Alejandro me muestra las fotos de un accidente de tránsito. El mismo mecanismo sádico que me impide no mirar a los linyeras semidesnudos por las plazas, las mujeres gordas amamantando en colectivos y los perros arrollados en la calle imposibilita que pese al horror que me causan las imágenes tenga los ojos fijos en la pantalla y aunque balbucee un "ay" o apriete los dientes en una dolorosa sibilante no puedo decirle a mi hermano que lo saque de la pantalla. La intriga es oscura y con alimento tan renegrido no puedo más que sucumbir a elevar la temperatura de mi enfermedad de espíritu. Las imagenes vuelven con frecuencia a mi mente y no puedo evitar pensar en lo siniestro hasta ahora.

El tercer relato se llama La pasión por lo Real. En Siglo XX se mezclan las lecturas de Badiou y Benjamin, más precisamente El Siglo y "El narrador". El jueves, licuando ambos textos, se habla en prácticos de la mudez de los que realmente llegaron al fondo de la experiencia en los campos de batalla de la Gran Guerra. El rostro de la muerte determina nuestro concepto de eternidad, la pérdida de la muerte en nuestras vidas condena al arte de narrar al olvido. Todo nos parece eterno, la sabiduría del pasado es despreciada y la historia vivida no cobra la significación inolvidable que otorga el gesto de la muerte. Algo así dice Benjamin. Mi hermano Alejandro me muestra primeros planos al rostro de la muerte. Diría, desde Badiou, que mi fascinación por ver esos cuerpos desfigurados e inmóviles es la prueba definitiva de la pasión por lo Real. Si hemos planteado la historia universal como la busqueda boba por lo Real detrás de las profundidades algodonadas de la ilusión, si todo lo que aparenta realidad es lo que está bajo sospecha de ser falso, de ser semblante; ahí estan esos cuerpos. La nada (la muerte) es lo único libre de sospecha: "no se puede hacer semblante de la muerte". Ninguna muerte más creible que aquella, lejos del maquillaje de los velorios, dos cuerpos atravesados por la violencia, desmembrados y deseminados por 300 metros de ruta. El que sacó esas fotos, presumiblemente antes de que llegue la policia, venció al horror solo para poder registrar eso, eso tan putamente Real. Aquí estoy yo ahora, narrando.

El cuarto relato se llama El principito. El sábado a la tarde Alejandro me muestra las fotografías de un sangriento accidente automovilístico. El domingo a la noche leo El Principito y el fin de semana se va al carajo, me inunda la más metafísica de las tristezas. Una tristeza con horror. "Ese encuentro entre un niño psicótico y un aviador minusválido" me deprime profundamente. No es que yo sea menos duro y más trágico de lo que quiero demostrar. No es que, como decía Marco robandole a Cortázar, me duela el mundo. Es la catástrofe de una vida infestada de rencores y esperanzas pelotudas lo que me inclina a pensar que de ver más de esas muertes brutales día a día, de experimentar frente a mis ojos esos pedazos de materia gris untados por todo el gris asfalto, de oler la mezcla séptica de hemorragias internas y externas, de tener frente a mí esa columna vertebral vacía esperando la cabeza de goma de un muñequito o la cara de ese tipo de veintipico de años sobre sus piernas mientras que el resto de su cabeza apoyada contra el respaldo del asiento revela el quilombo de musculos, sangre y nervios que somos todos por adentro; quizás viendo seguido la crudeza amarillenta de un cuerpo coagulado que irrumpió con violencia contra el chasis de un camión comprenda que pese a la separación de las piezas lo único que se suprime en una muerte es el absurdo peso de lo simbólico del que nos cargamos. Es que lo esencial es tan visible a los ojos.

El quinto relato se llama Clarice Lispector y las formas vigentes. Empieza con Ale mostrandome las fotos de un accidente...

martes, 1 de abril de 2008

Deuda de entrada puaner

La entrada en cuestion iba a hablar sobre mi patinada con latinoamericana 2, como para cerrar la historia. Seré breve porque me aburrió contarlo ya: la noche anterior no dormí por llevar un ritmo medio loco y tener el cerebro saturado de mate, Ferro impugno mi tema preparado (Argentina-Cuba y la articulacion ética-estética) así que tuve que improvisar con muy mala fortuna. Seguí cayendo hasta Huidobro (aunque con Palacio creo que tuve una ráfaga de aciertos) tratando de resistir a la malísima predisposicion de Roberto Ferro, Elsa Noya y una mina más que no sé como se llama. Sin embargo he de decir que fueron pacientes y en la nota final tuvieron misericordia: me bajaron solo un punto la nota de cursada.

Ando medio desganado con la carrera después del traspié, pero los teóricos de Link vienen enciendiendome de a poco, al punto de que hoy le propuse a J animarnos a preparar algo para el Congreso de Teoría y Crítica que va a haber en agosto en la facultad. Como para probar, después de Tandil. Ah, en Tandil fue el Congreso de Literatura Estadounidense al que fuimos con la cátedra de Norteamericana, de la mano de Costa Picazo.

Sobre la cursada, además de Siglo XX estoy haciendo Lingüística interdiciplinaria, que vaya uno a saber que me deparará. Como el Cefyl funciona como el orto por los cortes de luz me está costando conseguir apuntes (curso casi todos los días en hora pico) así que no estoy muy al tanto de lo que sucede con Interdiciplinaria.

Y quizás la única novedad feliz en un cuatrimestre donde curso con pocos (aunque buenos) amigos es que Larisa empezó a cursar Artes y a veces nos cruzamos y tortoleamos un rato. Claro que mi maestría en torrent me esta valiendo el bajar toneladas de películas para su ILAC...

viernes, 7 de marzo de 2008

Zoofilia

zql dice:
http://marryyourpet.com/
mundo bizarro
la. dice:
jajajajajajaja, esto es genial!
la. dice:
(nunca olvidare la comparacion que hizo cami tucci en catequesis entre una mujer que se queria casar con un delfin y los matrimonios de homosexuales)
zql dice:
Terry and Lucy "Question: I have had my Lucy(shes a yellow lab) for 3 years. She is the best thing that ever happened to me. We love going for long walks and fetching the bone. I was married until Lucy came along. My wife met my needs, but she was nothing compared to my little Lucy."
zql dice:
(jajajajajjajajaja)
la. dice:
jajajaj, es terrible
zql dice:
pero no es todo rosa en la vida
http://divorceyourpet.com/
la. dice:
nono, me meo
la. dice:
esto es muy bueno
zql dice:
If you interrogate your pet every time he goes out with his mates, or if you've nothing to talk about over dinner, perhaps you could do with some professional help.
la. dice:
pero la gente paga por esto???
zql dice:
jajajajja So you got fat, made no time for Squawk, and you're battling alcoholism ... Don't feel guilty. Buy back your pet's affections with one of these great gifts.
la. dice:
(la pregunta es como llegaste ahi)
zql dice:
lo acabo de ver en una lazer vieja
la. dice:
lazer?
la. dice:
ahhh ya se
zql dice:
http://marryyourpet.com/images/divorce1.gif
la. dice:
pero los regalos son floreros... que mascota querria un florero?
la. dice:
jajajaajj
zql dice:
es muy asqueroso
malditos zoofilicos
zql dice:
una treta comercial mejor seria casar mascotas entre ellos
la. dice:
pero no creo que tengan sexo...
la. dice:
(la pagina se hace porno en algun link?)
zql dice:
(eso estoy tratando de averiguar desde que entre)
la. dice:
(jajajajaja)
la. dice:
no se... yo no podria amar asi a un animal, pero si hay gente que si...
la. dice:
q se yo...no puedo juzgar
la. dice:
(pero por favor!)
zql dice:
solo mira las fotos de los "amantes"
la. dice:
Tell us Your Story! Share your romance with the world or dish the dirt
zql dice:
yo no estoy en contra de la zoofilia, siempre y cuando haya consentimiento del animal
la. dice:
JA
zql dice:
pero en este sentido me parece como la pedofilia, no tiene capacidad de discernir, en todos los casos seria violacion
la. dice:
si, creo que es cierto
(me irrita el fondo de bordado)
zql dice:
si el perro viene a lamerte todo bien pero si vos te huntas mermelada...
zql dice:
(jajajajjaa, fue muy harcore hasta para mi ese chiste)
la. dice:
jajajajaja
la. dice:
sisi, fue un toque desagradable
la. dice:
igual creo que lamen de todas formas eh
la. dice:
(no se como alguien dejaria que lo chupe un perro...)
zql dice:
si, esa maldita incomodidad de que llegas a una casa con perro y va directo a olerte las bolas
la. dice:
jajajajajajajaj
zql dice:
"mira, disculpame, pero... estoy en pareja"
la. dice:
jajajajajajajaj
zql dice:
=P

lunes, 3 de marzo de 2008

You are forgiven




"A quick one" de los Who en el rock'n roll circus (1968)
el ojo en Keith Moon, eh!



(Esto era deuda hacia mi compañera de estudios latinoamericanos. Mañana prometo entrada puaner)